Del llegar, ver y vender al conectar, escuchar y resolver

Uno de los proyectos más estimulantes, retadores y que más disfruto es cuando surge la oportunidad de empezar a trabajar con empresarios, directivos o emprendedores en el posicionamiento de una nueva compañía o en el cambio de rumbo estratégico de un proyecto ya creado. Ese momento en el que alguien decide dar forma a una nueva idea, crear una compañía o dar un giro de rumbo a la suya, y te llama para que le ayudes a darle visibilidad, crear su posicionamiento, aportar notoriedad a su marca y, por supuesto, desarrollar negocio.

Es un lujo poder trabajar con alguien que concede esa importancia a la comunicación, que reconoce el valor que ésta le puede aportar a su proyecto y que no duda en apostar por ella desde antes de saltar al terreno de juego.

Representa también un importante paso, un gran avance que ahorra tiempo y evita malgastar esfuerzos y recursos en la construcción de los cimientos que habrán de soportar el peso de toda la casa.

Y ante todo es un reto, un gran reto que siempre comienza con la preparación de la mente de ese profesional para asentar en ella las claves motoras del posicionamiento en el mundo actual. Un mundo marcado por la hipercompetitividad y que gira en torno a unos clientes que tienen muy claro lo que quieren y que como decía Peter Drucker, no compran un producto sino una utilidad –¡bienvenido a la economía de las experiencias!-. Un mundo en el que para construir un posicionamiento de éxito resulta esencial trascender desde el yo, mi proyecto y lo que yo hago, hacia el tú, lo que necesitas y cómo te puedo ayudar….

Porque….

  • No eres tú sino que es él…
  • No es lo que tú ofreces sino la utilidad que a él le aporta tu producto, servicio o solución…
  • No es un porqué – precio o calidad de tu producto o servicio- sino un para qué -la utilidad y la experiencia que al cliente le ofreces-.
  • No son tus resultados sino los que obtiene tu cliente…
  • No es una transacción sino una relación…
  • No es estar en la mente sino en la vida del cliente…
  • No es la búsqueda de la satisfacción sino la búsqueda de la lealtad…
  • No es ganar una venta sino labrarse una confianza y conseguir una preferencia y una recomendación…
  • No es llegar, ver y vender sino impactar, escuchar, conversar, acompañar y resolver…
  • No eres tú sino que es él… porque lo que a tu cliente no le aporta, ¡¡no le importa!!! y en la economía de la atención, lo que no importa…. ¡no existe!!!!