Saber decir adiós a tiempo, un “must” para todo directivo

Tribuna escrita para la revista Observatorio de Recursos Humanos

Toda carrera profesional está compuesta de etapas e hitos, y toda etapa, por definición tiene una fecha de inicio y también de final. Sobre el momento de comenzar un nuevo proyecto, etc. hay ríos de tinta escritos, pero no abunda de igual modo la literatura que hace referencia al momento de poner punto y final a una etapa, de escribir un adiós… cuando igual de importante es el momento de sumarse a un nuevo proyecto como el momento de despedirse de él, saber hacerlo bien cuando toca y, principalmente, saber identificar el momento cuando toca hacerlo… Porque al igual que hay veces que esas despedidas no obedecen a una decisión propia, hay otras en las que sí que nacen de uno mismo… despedidas como la protagonizada hace unos meses por Zinedine Zidane y que ponía punto y aparte a una etapa brillante en el momento más álgido de la misma, cuando aún no se habían terminado de digerir las mieles del éxito conquistado y cuando parece que contaba con los apoyos necesarios para continuar…

¿Por qué es importante hacer algo así? Porque, como aseguró el ya ex entrenador del Real Madrid, “hay que saber cuándo parar”, cuándo ha llegado el momento de dar un paso al lado, cerrar una etapa y provocar el cambio…

El ejercicio del liderazgo de un proyecto, un equipo, una organización es tremendamente complejo y exigente, no exento de desafíos, dificultades, roces y desgastes… Y si bien ha de concentrar todos sus esfuerzos en la consecución de los logros marcados, tiene, al mismo tiempo, que obligar a no dejarse arrastrar por la dulzura somnoliente del éxito y a ver más allá de él…

Y es por ello que resulta vital en toda carrera de un directivo saber:

  • Identificar el desgaste acumulado: “En este club la exigencia es muy alta”, “es un desgaste natural”, Zidane dixit .
  • Admitir que falta motivación para continuar: «Después de tres años, veo que es momento».
  • Aceptar que se ha dejado de ser el más indicado para continuar liderando la travesía: Conmigo hubiese sido complicado ganar el año que viene, lo hemos visto en Liga o en Copa del Rey”-.
  • Admitir que lo mejor para todos es provocar el cambio: Es una decisión para el bien de todos. Del club, de los jugadores, de todos… Este equipo debe seguir ganando y para eso necesita un cambio. Después de tres años necesita otro discurso, otra metodología de trabajo…”.
  • Preservar también la autoexigencia y la ambición: Soy un ganador, me gusta ganar y no me gusta perder. Y no veo tan claro seguir ganando este año. Si tengo la sensación de que no voy a ganar, hay que hacer algún cambio. No quiero continuar y empezar una temporada que acabe mal”.

En suma, todo directivo ha de saber provocar un adiós voluntario… En la economía de la reputación, la valía de un directivo ya no sólo se mide por la cantidad o peso de los éxitos conquistados. Identificar todos los ingredientes mencionados y ante su confluencia, poner el broche en el momento adecuado es un valor diferenciador… ya que esa despedida no deja de ser un ejercicio de humildad, honestidad, valentía y compromiso, máximos exponentes de la autenticidad de un líder….